Del miedo a escribir

Escritos | 17 febrero, 2018 | By

Según Bear he demorado dos meses en volver a escribir. Quisiera que la aplicación me reclame tanto como lo hace el hueco en el estómago y que la ignore con tanta facilidad.

Hasta de la tinta en la mano he estado huyendo.

¿Cómo vuelvo a escribir si la paz y la comodidad me han estado engañando los últimos meses?
¿Qué puedo decir cuando siento la más inmovilizante tibieza en el pecho? ¿Cuando no puedo distinguir entre la falta de palabras y el conformismo de la vida que no cuestiona? ¿Cómo se escapa de la calma, del orden, de la paz que viene con saberse consumidora sin la presión de la producción, de la crítica?

Las palabras son todo lo que tengo. Las necesito tanto como me espantan. Me escondo detrás de pantallas, como buena voyeurista, y veo cómo se desarrollan, cómo (se) estructuran y me voy achicando ante la grandeza que yo misma les implanto.

Aunque me he estado escondiendo de ellas.

Todos los libros que he leído este año (voy entrando al octavo) están en inglés. La mayor cantidad de palabras que he aprendido en las últimas semanas están en francés. Me he encontrado tartamudeando en conversaciones cotidianas, alargando silencios incómodos mientras trato de encontrar la traducción más pertinente porque pensar en otro idioma puedo, pero convertirlo inmediatamente no. Me he rodeado de libros y de material audiovisual en otros idiomas. Ha aumentado el tiempo en el que camino con el teléfono o el lector electrónico en la mano, cuando la estimulación está tan cerca que en las caminatas del aula al auto me pregunto si en realidad no estoy perdiendo esos minutos sin escuchar un podcast, un audiolibro, algo que elimine el silencio sin información.

(Este texto de desahogo ha sufrido una demora por una distracción de Twitter. Se retomó el trabajo después de ver un anuncio de publicidad en Facebook sobre cómo escribir más y mejor).

El impulso a escribir se escondió mucho tiempo y se refugió en el excesivo consumo de información, en la creencia de que todo ya fue dicho y mi voz suena inexperta y sin especialización para tocar un tema; se escondió en el miedo a la palabra equivocada, a la inexactitud, se puso detrás de los artículos sobre cómo mejorar la productividad y delante del ‘tengo que leer todas las noticias que pueda’ por si se toca este tema en alguna conversación que nunca se llegará a tener porque el deseo de escribir se acomodó al lado de las habilidades sociales que encuentran cada día menos deseo de ver la luz del sol o la de otra conversación.

¿Cómo vuelvo a escribir si siento los huecos torpes entre los párrafos, la falta de conectores, la ausencia de una idea principal? ¿Me atrevo a dejar palabras donde la atención se dedica a las imágenes? ¿Intento siquiera tocar los temas con los que sueño si es que alguien más ya se los ha llevado? ¿Es posible atreverse a retomar el deseo de crear historias si cada letra incomoda y aumentan las palabras que desafinan y deben ser verificadas en el diccionario porque el nivel de desconfianza en mi propio manejo del lenguaje busca garantía?

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Comments

  1. Leave a Reply

    Glorian
    19 febrero, 2018

    Hola Andrea! Qué bueno que vuelvas a escribir, mejor dicho que lo compartas con el mundo. Me gusta leerte. Varios puntos que interpreto de tu escrito y con los que me identifico: 1) procrastinación 2) perfeccionismo 3) síndrome del novato 4) consumo de contenido vs. creación de contenido. El 1) queremos escribir pero en el consumo (punto 4) nos perdemos y no nos enfocamos en lo que desemos: escribir. El 2) queremos tener la idea perfecta, el bosquejo perfecto con todos los puntos organizados porque sino nos sentimos mediocres o que no haremos “productos” informativos de calidad. El punto 3) se relaciona con el perfeccionismo pero se relaciona a que pensamos que no tenemos nada que decir, leemos los temas que nos interesan (los cuales son los mismos temas que deseamos escribir) y terminamos “tirando la toalla” porque pensamos que no tenemos nada importante que comunicar, cuando no se trata de eso sino de darle nuestro toque a ese tema que muchos escriben pero con visiones distintas. El aspecto 4) es el que pienso más nos detiene, si queremos escribir y publicar (online, papel, etc) la única forma es escribiendo. Claro que hay que leer, pero perdemos tanto tiempo siendo pasivos consumidores cuando lo que tenemos que hacer es ser creadores de dicho contenido. Podía escribir en primera persona (porque esto es lo que he vivido y de lo cual he intentado salirme para poder lograr mis metas) pero elaboré este comentario pensando que es algo que nos pasa a muchos y deduciéndolo de tus palabras. Ánimo en este camino. Los tips de productividad no serán realidad hasta que actuemos, ese hábito de escribir aunque sean 10 minutos diarios es la clave. Es lo que he hecho en estos últimos dos meses y en lo que para mí es un milagro el poder publicar mi primer libro (sencillo pero es el inicio) siendo esposa, madre y trabajadora full time afuera de casa. Es estar dispuestos a cometer errores y a sentirnos cómodos y cómodas con ellos. Al mirar atrás veremos esos pequeños detalles como el esfuerzo por lograrlo. Te envío un abrazo. Gracias por tu amistad. Ojalá pueda visitarlos en Bolivia algún día ♥️❤️

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